viernes, 27 de julio de 2012

LOS NIÑOS ¿NUESTROS MAESTROS? "Solo cuando aprendamos a ver el mundo con ojos de niño, habremos completado nuestro verdadero crecimiento." (Elvis Canino)

"Casi no juegan, casi no ríen, casi no aman, casi no sueñan, casi no se acuestan en la grama, casi no dicen la verdad, casi no se ensucian, casi no cantan, casi no caminan descalzos, casi destruyen el planeta donde viven 

¿y son los niños los que deben aprender de ellos?

Una vez alguien me dijo que estaba bien pensar como niño, pero con la sensatez del adulto y con “los pies en la tierra”. Después de reflexionarlo mucho, creo que mejor pongo los pies en la luna y me quedo aprendiendo solo de los niños y de los pocos adultos que son como ellos."

Aquí el link al post completo:

martes, 10 de julio de 2012

No podemos pretender que nuestros hijos hagan lo que nosotros no hacemos

El aprendizaje vicario es uno de los principales mecanismos en la educación de nuestros hijos, y ellos son el futuro de nuestra sociedad, si quieres que tus hijos hagan algo, no hay manera mas fácil, que hacerlo tú primero y ellos con el tiempo lo imitarán, y este aprendizaje, tienen su funcionamiento tanto para lo bueno como para lo malo...

La sociedad mejora cuando mejora la educación...

No podemos pretender que nuestros hijos no sean violentos cuando sean mayores, si nos pasamos el día gritándoles, "NO HAGAS ESTO" O "NO HAGAS AQUELLO"...

No podemos pretender que nuestros hijos nos escuchen, cuando no los escuchamos, porque estamos con nuestras cosas.

El futuro mejora cuando educamos cada vez mejor...

No podemos pretender que nuestros hijos nos comprendan, cuando no hacemos ni lo mas mínimo por empatizar con ellos, ni intentamos comprenderlos...preferimos ordenarles, sin explicar nada, lo que tienen que hacer, sin tener en cuenta sus necesidades, ni que ellos intenten comprender porqué tienen que hacerlo.


"Educad a los niños - decía Pitágoras - y no será necesario castigar a los hombres."


No podemos pretender que nuestros hijos dominen sus emociones negativas; ira, culpa, vergüenza, miedo, celos... si no les enseñamos a ello, porque nosotros mismo no hemos sido capaces de reflexionar sobre el porqué nos ocurren; nosotros no las comprendemos y no podemos ayudarlos, pero tampoco lo intentamos.

No podemos pretender que nuestros hijos lean libros cuando nosotros solo vemos televisión.


La educación consiste en enseñarles a nuestros hijos a pensar lo que tienen que hacer, y no a decirles lo que tienen que hacer; somos sus guías en la vida, mientras son niños y adolescentes; y de nuestras conductas, ellos, en muy alta medida, desarrollarán las suyas.


"Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad."


martes, 3 de julio de 2012

retazos.... (educación positiva)

La Disciplina Positiva nos enseña a educar a nuestros hijos basados en el respeto mutuo. Todo tipo de castigo o gritos son eliminados y reemplazados por métodos amables y firmes al mismo tiempo que ayudan a los niños a desarrollar conexión y pertenecía con su entorno.

No desgastes la relación con tu hijo tratando de que haga todo lo que tu dices sin cuestionarte o sin dar opiniones. En vez de eso, busca formas de ganar su cooperación. Recuerda que la crianza no se trata de una lucha de poder donde hay un ganador, se trata de ayudar a nuestros hijos a ser mejores personas cada día y que aprendan a tomar sus propias decisiones.


SER Vs. ESTAR. 
Cuando nuestros hij@s experimentan cierto estado de ánimo (enojo, aburrimiento, frustración, enojo, etc.) frente a determinada situación (tareas, examenes, deberes, no tienen lo que desea, etc.) pueden definirse en base a esa emoción: "soy aburrid@, "soy tont@" "soy floj@" o simplemente "así soy yo"... Sería bueno que les enseñemos a diferenciar entre "ser" y "estar" y que esa emoción es temporal, por lo tanto no los define como personas. Es muy diferente pensar "esta tarea es difícil y siento cólera de no poder hacerla" a "soy tont@ porque no puedo hacer esta tarea".

"MOTIVACIÓN INTERNA Vs. MOTIVACIÓN EXTERNA: 
Hay que encontrar formas de que nuestros niños encuentren la automotivación (de adentro hacia afuera) en lugar de usar las recompensas externas (premios). Porque cuando las metas de un niño se dirigen a la autoevaluación en vez del juicio externo, éste se convierte en un niño “libre” pues su comportamiento no se limita al juicio y valoración de los demás, por el contrario, el disfrute de lo que hacen y la creatividad son sus características más salientes."

"PERFECCIÓN VS. MEJORA CONSTANTE: 
"Hijit@ te salió perfecto" "Así me gusta, como YO te dije" La perfección será una meta IRREAL y DESALENTADORA para nuestros hij@s; si es que tienen que vivir tratando de alcanzarla o complaciéndonos; posiblemente lo que encontrarán en vez será frustración."

"AGRADECIMIENTO: 
Los agradecimientos dentro de la familia, enseñan a los hijos y adultos el valor de la colaboración e incrementa el sentido de pertenencia e importancia al sentirse reconocidos por sus aportes desinteresados. "gracias por apurarte en la mañana" "te agradezco por ordenar tu cuarto" "gracias por ayudarme hoy con esas bolsas cuando vinimos de compras"... 
Los agradecimientos son gratis y son un hermoso regalo!!!!"

"FIRMEZA y AMABILIDAD AL MISMO TIEMPO:
A muchos padres les resulta difícil combinar estas dos cosas o incluso pensamos que la firmeza se refiere a un tono de voz fuerte e imponente o que simplemente, son incompatibles. 
La FIRMEZA la demostramos con la coherencia y consistencia de nuestras acciones (decir lo que hacemos y hacer lo que decimos), mientras que la AMABILIDAD se reflejará en nuestro tono de voz, serenidad, amor, respeto por nuestros hijos y nosotros mismos."

"CONVERSACIÓN Vs. INTERROGATORIO: 
En vez de preguntarle a nuestros hijos ¿Qué hiciste hoy? ¿Cómo te fue? y recibir las respuestas clásicas "nada" o "bien", mejor les podemos preguntar "¿Qué fue lo mejor de tu día?", "¿Qué fue lo más importante que te pasó?", "Te cuento cómo estuvo mi día...." Así, les enseñamos que las conversaciones no se tratan de preguntas y respuestas, sino de un dialogo fluido y tener la libertad de contar lo que a uno realmente le interesa."

"NO LLORES, NO ES PARA TANTO, NO PASA NADA": 
En lugar de minimizar o negar las emociones de nuestros hijos, podríamos permitirles EXPRESAR lo que sienten o ayudarlos a PONER en PALABRAS lo que les ha pasado, para aprender a reconocer y aceptar sus emociones y sentir alivio. "Parece que eso te enojó mucho, vi cuando se te cayó el helado... después qué pasó..."

"PROXIMIDAD:
Cuando tratamos de "dirigir" a nuestros hijos desde otra habitación, levantamos la voz, a veces gritamos y reducimos nuestro contacto a solo palabras y a órdenes. Si quieres lograr algo de ellos, primero empieza por acercarte físicamente, míralos a los ojos, si son pequeños agáchate y dirígete a ellos con un tono de voz suave y respetuoso. Te sorprenderás de los resultados."

COMPARACIONES Vs. ACEPTACIÓN INCONDICIONAL: 
"¿Por qué no te portas (bien) como tu hermano? (o como aquel niño)" "yo a tu edad..." Evita en lo posible todo tipo de comparaciones porque lejos de ayudar, pueden generar en los niños sentimientos de incompetencia o ansiedad al sentirse presionados por alcanzar las expectativas de los padres; mejor les enseñamos a aprender de los errores, nos concentramos en su esfuerzo, independientemente del resultado final y sobretodo les hacemos saber que no tienen porqué agradar o competir con otros, nuestro amor hacia ellos es incondicional."

TE HE DICHO MIL VECES LO MISMO:
Y es que muchos padres están acostumbrados a dar órdenes ...y muchos hijos están acostumbrados a que para empezar a hacer algo, primero tienen que escuchar la orden de sus padres. Mejor sería empezar a enseñar a nuestros hijos a pensar por si mismos y encaminarlos en la toma de decisiones.

"Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de éstos con las palabras".

Joan Manuel Serrat






viernes, 29 de junio de 2012

#desmontandoaEstivill.



Voy a dejar una serie de links, en contra del método "nazi" de Estivill...














creo que te han pillado Estivill...

Estimado Señor Estivill:
Soy el feliz padre de un -espero- feliz hijo de tres años y medio. Quiero plantearle la siguiente situación, buscando alguna explicación a lo que nos sucede.
Debo decir, en honor a la verdad, que todo mi conocimiento de su método [*] viene de conversaciones, documentales, artículos y fragmentos leídos. No he leído su libro, así que, si estoy equivocado con respecto a lo que creo de su método, será bienvenida su aclaración.
Hace ya unos años, cuando ser padre aún lo veía lejano, unos buenos amigos nos hablaron de su método. Y me pareció completamente razonable y efectivo; una forma rápida de acostumbrar al niño, de evitarle sufrimientos futuros y de ayudarle a dormir solo.
Pasó el tiempo y entramos en esa bonita época en la que lo de ser padre ya no se ve tan lejano. Y otros buenos amigos nos hablaron de otro tipo de crianza. Tras escuchar atentamente, recuerdo que sólo puse una pega: “todo eso me parece estupendo, realmente estupendo. Pero ¿eso de dormir con el niño? No lo veo demasiado bien”. Pero claro, me preguntaron que por qué. Y no encontré ningún argumento válido. Seguimos leyendo, seguimos pensando, y pronto el colecho nos pareció la opción más natural y amorosa de todas las posibles.
Y nos quedamos embarazados. Mi mujer decidió pasar el embarazo al lado de nuestro bebé. Efectivamente, el bebé podría acostumbrarse a su contacto, a su presencia, a ver atendidas de forma inmediata todas sus necesidades. Pero pasar por una extirpación e implantación de útero varias veces al día era demasiado incómodo. Es posible que estuviéramos malacostumbrando a nuestro hijo, pero decidimos asumir el riesgo.
Y nació nuestro hijo. Nos pusieron una cunita en el hospital, pero mi mujer decidió que el bebé dormiría con ella en su cama, pese a que solamente tenía unas horas. Sí, como supondrá, algunas personas nos decían que actuábamos mal, que estábamos malacostumbrando a nuestro hijo, pero decidimos que era mejor así.
Y más tarde, ya en casa, nos pareció muy buena idea seguir durmiendo juntos. Y así lo hicimos. Recuerdo la bonita escena de nuestro hijo al pecho de su mamá… y ambos durmiendo. Sí, quizá podíamos estar malacostumbrándolo, pero se nos hacía muy difícil y antinatural cualquier otra opción.
Llegó un momento en el que tres personas en el espacio de una cama de matrimonio hacía un poco complicado descansar bien, así que decidimos acoplar la cuna a la cama, construyendo una macrocama. Y ahí estuvimos durmiendo los tres durante casi tres años. Era la habitación de los tres, sin duda. Y estaba decorada (con un bonito paisaje creado por la abuela Pili) para ser no solamente la habitación de los papás, sino la habitación de los tres. Posiblemente esto sea un malacostumbramiento terrible, pero nos pareció adecuado hacerlo así.
A partir de los dos años y medio, nuestro hijo empezó a dar señales de que aquello de dormir con nosotros no iba a ser para siempre. Eran señales como decirle a su mamá, cuando le va a acompañar para dormir, “mamá, vete”. O del tipo de ver una cama en otra habitación y querer quedarse. O de ir a un hotel y preguntar por su cama.
Y con un poquito más de tres años, una noche nos dijo que quería dormir en “la habitación pequeña”. Era ya de noche, y no teníamos nada preparado (ni la cama ni, sobre todo, nuestro corazón), y le dijimos que “mañana lo preparamos”. Y claro, lo preparamos. Y llegó la noche. Y pidió irse a “la habitación pequeña”. Y no se crea usted que nos llamó primero cada cinco minutos, luego cada diez, etc. Nada. En toda la noche no lo oímos.
A la noche siguiente, cuando se iba a acostar, le preguntamos dónde quería dormir. Y volvió a querer “la habitación pequeña”. Y durante varias noches le seguimos preguntando. Hasta que un día me dijo: “Papá: donde pone Dani. DA-NI” (unos días atrás había decidido poner allí las letras de su nombre). Y ya no le preguntamos más.
Ya no es “la habitación pequeña”. Es la habitación de Dani. Aunque, desde luego, siempre tendrá nuestra habitación a su disposición. Siempre que él quiera, claro. Por ahora (y ya va casi medio año) no ha querido.
Y lo que le quiero plantear, Sr. Estivill, es por qué, habiéndolo malacostumbrado a conciencia, día tras día durante más de tres años, ahora se ha querido ir a otra habitación. ¿Por qué? ¿No se supone que le hemos creado una dependencia, que debería seguir queriendo dormir con nosotros durante mucho tiempo? ¡Con lo maravilloso que es disfrutar de su respiración, de su olor, de su calor!
Sr. Estivill, creo que le he pillado :) Con la cara de bueno que usted tiene, no puede ser una mala persona. Usted ha difundido este método para que los niños no quieran irse nunca de la habitación de los padres, ¿verdad?

El Método Estivill sufrido en propia carne: el punto de vista del niño. Por Ramón Soler

"El famoso doctor Estivill no ha inventado nada y sus técnicas restrictivas de adiestramiento llevan aplicándose desde hace muchísimo tiempo.
Mi intención con esta entrada es darle voz a los que todavía no pueden hablar y a los que, aun sabiendo hablar, no son escuchados. De una vez por todas, tenemos que ser conscientes de las verdaderas consecuencias que tiene física, emocional y psicológicamente, el dejar a un niño llorando solo en su cuna. A todos los que defienden estos métodos, alegando que el niño se duerme y no le sucede nada, yo les digo que SI que pasa. La sensación de soledad, de desamparo, de que nadie se preocupa por ti y de que, aunque llores, no va a servir de nada y, sobre todo, el sometimiento y el terminar replegándose sobre uno mismo para poder economizar fuerzas y poder sobrevivir, dejará una profunda huella en la personalidad de ese niño. Cuando sea un adulto inseguro, carente de empatía, sumiso frente a sus superiores, pero implacable con los más indefensos, cuando no se defienda aunque le estén exprimiendo porque piense que no sirve de nada y que es mejor quedarse como está, lo único que estará haciendo, será repetir inconscientemente todo lo que aprendió cuando le dejaban solo en la cuna."

miércoles, 27 de junio de 2012

CÓMO ME SENTIRÍA SI ME LO HICIERAN A MÍ? por Berna Iskandar

Una muy buena reflexión sobre la falta de empatía de los adultos frente a los niños, obligándoles a "hacer cosas porque si" cuando nosotros mismo no las haríamos...

"...Pocos días después, Vilma llegó riendo con el cuento de que le había abierto una lata de guisantes a su novio, quien detesta este alimento, y le ordenó: "aquí tienes, ahora cómetelos". El novio se extrañó por la actitud y le respondió: "¿qué te pasa?, tú sabes perfectamente que detesto tanto los guisantes, que si me los comiera podría vomitarlos". Pero mi amiga insistió en tono aún más autoritario, y su novio se volvió a negar aún más extrañado por la reacción de otro adulto, a la que no le encontraba ni pies, ni cabeza, ni lógica alguna. Entonces mi amiga Vilma le dijo: "Ah, ¿serías capaz de vomitarlos?, entonces ahora sabes cómo se siente tu sobrinita cuando la obligan a comerse lo que no le gusta y además en raciones que proporcionalmente para un adulto equivaldrían, no a un plato, sino a una olla entera de comida".

Aquí queda el link al artículo completo...