miércoles, 24 de mayo de 2017

NI EDUARD ESTIVILL NI CARLOS GONZALEZ. NO HAY DOS CORRIENTES, SÓLO UNA MENTIRA.



Hace años que vengo leyendo artículos, divulgativos y científicos que hablan de dos corrientes en la crianza de los hijos. Por una parte, está la que aquí consideramos como "crianza de toda la vida" con sus "cachetes a tiempo", destete temprano, introducción temprana de papillas y purés, sueño en solitario impuesto a la fuerza, etc. Por el otro, está un tipo de crianza llamada de múltiples maneras: crianza natural, crianza respetuosa, crianza corporal, etc., que aboga por lo que muchos consideran una vuelta a los orígenes remotos del paleolítico en el que los bebés dormían con sus padres, mamaban a demanda hasta bien entrada la niñez, empezaban a comer los alimentos de los adultos sin purés ni papillas de por medio y los niños disfrutaban de un respeto y un contacto por parte de los adultos  que hoy en día casi no se practica. Una crianza que autores como Mederith Small con su "Nuestros hijos y nosotros" o Jean Liedloff con "El concepto del continumm" pusieron encima de la mesa frente a la sociedad occidental a finales del siglo pasado, donde las normas de crianza eran dictadas por la pediatría y la psicología de finales del siglo XIX y principios del XX, ambas dominadas, entre otras cosas, por el oscuro conductismo de Skinner, Pavlov o Watson y los intereses de la industria alimentaria productora de leche artificial y alimentos infantiles. 


El caso es que estos artículos presentan la situación actual como la existencia de dos corrientes enfrentadas en la crianza de los hijos, lo que da la falsa idea de que podemos elegir entre dos alternativas al mismo nivel: puedes imponer el sueño en solitario a base de dejar llorar a tu bebé, como defiende el doctor Eduard Estivill, o puedes dejarle dormir contigo como defiende el doctor Carlos González o la psicóloga Rosa Jové (por citar a los tres más populares dentro de la literatura divulgativa para padres). Puedes amamantar a tu hijo o puedes darle biberón. Puedes llevarlo en cochecito o portearlo en portabebés. Puedes subirlo a un andador o dejar que gatee. 

Pero la situación es sutilmente diferente. La realidad es que amamantar a nuestros hijos a demanda y sin interrupción de la lactancia, llevarlos de bebés pegados a nuestros cuerpos, dormir con ellos, etc., son los comportamientos BÁSICOS de la crianza humana. Cualquier variación de ese comportamiento supondrá una situación de tensión, un estrés especialmente para la criatura, pero también para su madre y los adultos encargados de su cuidado, ya que toda nuestra fisiología evolucionó en armonía con el mismo. Este estrés podrá producir o no una respuesta tóxica, pero lo que es seguro es que influirá significativamente en el desarrollo del menor.

Los humanos, como animales racionales que desarrollamos culturas complejas, hemos ido cambiando muestro comportamiento instintivo a los largo de las generaciones, intentando ajustar la crianza de nuestros hijos a las exigencias culturales. De esta manera, actos como ponerlos a dormir en una cuna lejos de su madre, introducir la alimentación complementaria a base de papillas antes incluso de que tengan dientes, imponer horarios a en la alimentación del lactante, utilizar leche animal adaptada en lugar de leche humana, etc., fueron cambios realizados a ciegas, en la gran mayoría de ocasiones ni siquiera por el interés del niño o de su madre, sino por las exigencias económicas, sociales y religiosas del momento, diseñadas, entre otras cosas, para garantizar la supremacía del varón sobre la mujer, y el domino de una clase poderosa sobre otra sometida. Así, esa costumbre de las clases dominantes de mandar a los bebés a criarse al campo con una nodriza, lejos de su madre, ha costado la vida a miles de criaturas (y madres). Incluso sin ser tan drásticos, consejos médicos del siglo pasado como poner a los bebés a dormir en solitario en una habitación separada, o ponerlos a dormir boca abajo, ha resultado también trágicamente mortal para miles de bebés. Aunque, bajo mi punto de vista, la sustitución de la lactancia materna por la alimentación con leche animal adaptada ha sido uno de los experimentos no controlados más mortíferos de la humanidad. 

Con la consolidación en el siglo XX del método científico, seguido en los años setenta por el desarrollo de una sociología de la ciencia muy crítica con el mismo y dispuesta a superar el inocente positivismo del pasado, muchos de estos comportamientos que se creían científicamente demostrados y universalmente correctos y aplicables fueron reconocidos como productos de determinantes culturales existentes en momentos concretos, que podían o no seguir vigentes en la actualidad. Se hizo así evidente que el apoyo que recibían de los expertos era la consecuencia de una ciencia realizada bajo un importante sesgo, no siempre reconocidos por unos profesionales sumergidos en el positivismo mertoniano, según el cual la ciencia se produce con absoluta independencia de los determinantes culturales y los intereses de la sociedad que la genera. Algo que hoy sabemos que no es verdad, y diversas escuelas de sociología han definido ya distintos marcos teóricos que se ajustan a la producción científica actual con mucho más realismo que el descrito en su día por Robert King Mertón. En estos marcos teóricos se admite la influencia de los valores culturales y de los intereses económicos en la producción científica, así como la existencia de incertidumbres que no pueden ser resueltas simplemente aplicando más ciencia: todo ello lleva a cuestionar el papel del experto como única autoridad capaz de resolver las problemáticas científicas con importantes implicaciones en la salud y el bienestar de la población. 

En resumen: ahora reconocemos que muchas normas de crianza supuestamente basadas en ciencia y defendidas por médicos y psicólogos durante siglos, en realidad son producto de una ciencia mal entendida y aplicada. Por lo tanto, la llamada crianza natural, respetuosa o corporal no es una corriente que nace de la nada como alternativa a la crianza "tradicional" de nuestra sociedad, sino el producto del desarrollo de verdadera ciencia en el campo de la salud infantil. Es la consecuencia de la buena aplicación del método científico, por fin correctamente contextualizado por los conocimientos que los estudios sociales de la ciencia nos ha aportado en los últimos cincuenta años

Con palabras sencillas: es el reconocimiento de que lo que se decía que "tenía que ser así" de manera absoluta, en realidad no tiene por qué serlo, porque esa afirmación no tiene ninguna base científica

Es la liberación de unos determinantes culturales que hacían más mal que bien. Y es el reconocimiento del daño causado. 

Así que para nada son dos corrientes alternativas al mismo nivel. La crianza corporal es la consecuencia de la caída de la venda de los ojos y, por lo tanto, viene a sustituir y a liberarnos de una serie de comportamientos aberrantes y dañinos que, ahora sabemos, no tienen ninguna evidencia científica detrás

No se trata de volver al paleolítico, sino de criar a nuestros hijos teniendo presente su naturaleza humana y sus necesidades primales básicas, y ejerciendo cualquier variación del comportamiento natural desde el respaldo de una ciencia basada en la evidencia de un método científico bien aplicado, y muy consciente de sus límites y sus fortalezas. 



Buenos días, María, me gustaría puntualizar algo, con tu permiso. Luther E. Holt y Watson fueron los expertos que difundieron el desapego de forma masiva en el siglo XX.
Hay nombres y apellidos detrás de su financiación: la familia oligopolista petrolera Rockefeller. No es ninguna conspiración oculta ni secreta, está en sus biografías y sus trayectorias profesionales, accesibles y públicas. Lo que sí me parece curioso es que nunca se mencione y todavía no se conozcan estos vínculos, cuando la asociación entre desapego y crianza estilo "Rockefeller" es clara.
Y las pruebas aquí:
- Luther Emmett Holt fue el pediatra que difundió el bulo pseudocientífico de los horarios basándose en... http://www.lasinterferencias.com/2015/10/05/no-es-conspiranoia-se-llama-capitalismo-y-estado/
- El conductista Watson: http://www.lasinterferencias.com/2016/04/04/el-origen-de-los-estilos-de-crianza-actuales-2a-parte/
- Más sobre los estilos de crianza: http://www.lasinterferencias.com/2016/01/31/el-origen-de-los-estilos-de-crianza-actuales/

Un abrazo. Tania

viernes, 27 de enero de 2017

Olga Carmona en El País...

Un niño que se sabe amado y aceptado es menos vulnerable: Entrevista a Olga Carmona


Cuando los padres no son equipo: ¿qué hacer cuando hay diferencias en la forma de educar?
No se trata de tener razón, sino de poner el amor delante de la necesidad de alimentar el ego

Síndrome de la progenitora tóxica: ¿por qué mi madre no me quiere?
Es aquella que llega a la maternidad por caminos poco deseables. Lo ideal psicológicamente es poner distancia emocional y física

Mi hijo tiene altas capacidades. ¿Y ahora qué hago?
Un superdotado que no es gestionado desde lo emocional está abocado a fracasar en lo cognitivo

Los efectos en tus hijos del ‘rincón de pensar’ y otros castigos
Aislar e ignorar física y afectivamente al niño sólo logran que obedezca por miedo

La ley de los cinco regalos o cómo gestionar los obsequios esta Navidad
Vivimos en el tiempo del tener, esa variedad aceptada de discreto Síndrome de Diógenes de objetos nuevos que todos tenemos de alguna manera

“Son cosas de niños” y otras frases que usamos para no ver el acoso
Es necesaria una reflexión profunda, una revisión de los modelos en los que educamos a nuestros hijos

Lo que le puede pasar a tu hijo de mayor si no aprende a gestionar la frustración
Los niños que no toleran las desilusiones pueden convertirse en adultos "emocionalmente discapacitados". Así puedes evitarlo

El acoso escolar no es causa suficiente para que una joven se suicide
Toda conducta se explica a través de una combinación de múltiples variables y nunca de forma unicausal, pues somos seres de gran complejidad psíquica

Cómo enseñar a tu hijo a no resignarse cuando le tratan mal
La indefensión aprendida se produce cuando el niño asume que haga lo que haga, no puede cambiar la realidad que le rodea

martes, 3 de enero de 2017

5 recomendaciones de crianza que todo padre debe conocer...

5 recomendaciones de crianza que todo padre debe conocer...

Creo que la mayoría de las personas podemos estar de acuerdo en que tener a cargo a un niño es de todo menos sencillo. Muchas veces nos vemos desarmados ante sus preguntas, requerimientos y problemas. También nos puede dar temor hacer o decir algo incorrectamente y lastimarlos. Definitivamente cada día es una aventura y no hay un libro que tenga todas las respuestas las situaciones que puedan darse, pero las estrategias parentales que conozcas y utilices puede ser claves.

Primero que nada empecemos por recordar que nadie es perfecto, todos cometemos errores. En segundo lugar, no asumamos que hay que tener talentos naturales para ser padres. Las habilidades que se requieren pueden ser aprendidas.
En su libro What Great Parents Do: 75 Simple Strategies for Raising Kids Who Thrive (Qué hacen los papás excelentes: 75 estrategias simples para criar niños que prosperan), la psicóloga Erica Reischer, comparte estrategias parentales efectivas, basadas en investigaciones y en su experiencia clínica. Abajo encontrarás 5 estrategias parentales que aparecen en su libro:

Cambia tu comportamiento primero

Reischer escribe: “sos el instrumento de cambio en tu relación con tu hijo (o con cualquier otra persona). Así que si querés que tus hijos cambien, cambia vos primero. Pensá en el comportamiento específico que te gustaría que tu niño cambiara. Ahora pensá en tu propio rol, preguntate: ¿Cómo estoy contribuyendo a la situación/conducta/respuesta?”
RECORDA QUE NADIE ES PERFECTO
Por ejemplo, digamos que querés que tu hijo deje de interrumpirte. Preguntate: ¿Paro lo que estoy haciendo y me enfoco en sus cuestiones cuando me interrumpe? Porque si lo haces, prácticamente estás recompensando la conducta, por eso lo siguen haciendo.
Una vez que hayas localizado tu parte en el comportamiento problema, la autora recomienda que te concentres en cambiar la forma cómo interactuas con tus niños en relación a esta cuestión.

Empatizá con tus niños

“Empatizar puede ser la herramienta más poderosa que tienen todos los padres y siempre está disponible”, escribe Reischer. Empatizar con el niño significa ponerle atención, hacerle sentir que es escuchado, visto y entendido. Además nos ayuda a crear un ambiente seguro para expresar emociones, ya que te das cuenta de sus emociones y las validas.
No significa que necesitas cambiar la situación. Es decir que, por ejemplo podés empatizar con tu hijo, quien se siente frustrado por tener que limpiar su cuarto; pero eso no significa que lo vayas a hacer por el.
La autora da un ejemplo específico de cómo hacer esto. Como dijimos antes, su hijo está molesto por tener que limpiar su cuarto antes de irse a la casa de su amigo Juan, usted puede decir algo así: Sé que estás molesto por tener que esperar para ir a la casa de Juan. Puedo ver por qué te sentirías frustrado (reconocemos sus sentimientos). A mi tampoco me gusta cuando tengo que esperar para hacer algo que me gusta (validamos sus sentimientos).

Tomá responsabilidad por tus errores

Como dijimos al principio de este artículo, nadie es perfecto y como padre probablemente cometas muchos errores. Así aprendemos y crecemos. De acuerdo con Reischer, es muy importante tomar responsabilidad por nuestros errores y pedir disculpas. No solamente estás mostrando respeto por tus niños, si no que también los estás moldeando, al darles ejemplo de integridad. Les estás enseñando qué hacer cuando cometan errores.
EMPATIZAR CREAR UN AMBIENTE SEGURO PARA EXPRESAR EMOCIONES, YA QUE LAS RECONOCES Y VALIDAS

Ayuda a tus niños con ensayos

La práctica es clave para el aprendizaje. Es por esto que la autora sugiere realizar ensayos para practicar conductas nuevas y reducir rabietas u otros comportamientos problemáticos. Por ejemplo, si tu hijo tira cosas cuando se enoja, practiquen qué hacer cuando está calmado. Pídale que pretenda estar enojado y no arroje cosas. Asegúrese de recompensarlo por intentar y también cuando lo ve intentarlo en una situación en que en verdad este enojado, aunque solo sea un intento parcial.
La simulación puede utilizarse con otras conductas también, como ponerse el uniforme de la escuela o guardar sus juguetes cuando termina de usarlos.

Que tus acciones sean coherentes con tus valores

Probablemente hayas escuchado esto miles de veces: los niños nos observan todo el tiempo y aprenden de lo que ven. Y lo entendés muy bien, pero a veces no te das cuenta el mensaje que están enviando. Cómo cuando entre gritos y chancletas voladoras les comunicás a tus hijos que la violencia no es forma de resolver problemas.
A veces sucede en formas todavía más sutiles. Reischer nos cuenta de una familia que estaba preocupada porque su hijo se comportaba como mal perdedor cuando su equipo no ganaba. Los padres estaban sorprendidos porque ellos mismos no le daban ese ejemplo, no se molestaban si el equipo perdía y siempre le decían que ganar no era importante. Pero al conversar más con la madre acerca de las actitudes familiares hacia los deportes, ella mencionó que su esposo era fan de los Yankees y que cada vez que perdían se enojaba mucho y a veces le gritaba a la TV.
ES MUY IMPORTANTE TOMAR RESPONSABILIDAD POR NUESTROS ERRORES Y PEDIR DISCULPAS
La autora recomienda hacer una lista de 5 o 10 valores que te gustaría enseñarles a los niños (por ejemplo, compasión, honestidad, responsabilidad). Luego, por cada valor, considerá qué decís y cómo modelas estos valores. Poné atención a las formas en que tu conducta no es coherente con el mensaje deseado.
Por ejemplo, ¿les hablamos a los niños sobre la importancia del hábito de la lectura, pero miramos televisión la mayor parte de la noche?
Esperamos que estas estrategias parentales les sirvan en la aventura diaria de ser padres. Recordemos que podemos aprender y ejercitar (los niños nos dan muchas oportunidades para esto) las habilidades parentales.

El maltrato infantil destruye a los niños y a nuestra sociedad...

El maltrato infantil destruye a los niños y a nuestra sociedad...

Cuando comenzamos a hablar sobre maltrato infantil, seguramente en nuestras mentes nos aparecen historias conocidas de amigos, familiares y en algunos casos propias, de experiencias sobre el tema. Aparecen dudas sobre si alguna situación que vivimos pudo haber sido considerada o no maltrato infantil.

Una de las dificultades para hablar sobre maltrato infantil es el registro de datos, no sabemos realmente a cuantas personas alcanza la problemática en realidad, hay raíces culturales e históricas implicadas, opiniones diferentes sobre la propia definición de maltrato, naturalización de los hechos intrafamiliares en situaciones de violencia por castigos, etc.
La psiquiatra canadiense Nedine Burke Harris en su video “Cómo el trauma infantil afecta la salud durante toda la vida” nos invita a hacer una reflexión sobre el impacto del maltrato infantil a todos los individuos de la sociedad actual; cómo afecta de cerca a la mayoría de las personas que nos rodean, dando como resultado dos caras opuestas: la importancia de la prevención en el tema y la dificultad de reconocer la implicación que tiene, porque nos afecta a todos.
Actualmente, en una nota de la Organización Mundial de la Salud sobre la temática, los datos son alarmantes: de los adultos entrevistados, una cuarta parte manifestó haber sufrido maltrato físico en la infancia y en cuanto a abusos sexuales, una de cada cinco mujeres y uno de cada trece hombres declararon haberlo padecido en la infancia (OMS, 2016).
Sabemos que el cerebro humano se sigue desarrollando a lo largo de la vida desde la infancia hasta la adultez; es por esto que las situaciones de maltrato durante el desarrollo en la infancia pueden dejar consecuencias a nivel estructural y a nivel cognitivo. Los resultados de la exposición al estrés crónico, como consecuencia del maltrato, pueden ser cruciales para el desarrollo del cerebro humano.
UNA DE CADA CINCO MUJERES Y UNO DE CADA TRECE HOMBRES DECLARARON HABERLO PADECIDO EN LA INFANCIA
Para definir a qué llamamos maltrato infantil debemos realizar una categorización que incluya  la negligencia y el abandono, lesiones físicas y  maltrato psicológico (Mesa-Gresa,Moya-Albiol; 2011):
  • Maltrato físico: acciones por parte de los padres o cuidadores que provoquen daño físico o enfermedad al niño sin ser accidentalmente.
  • Abuso sexual: cualquier tipo de contacto sexual sin consentimiento. En el caso de contacto sexual con un menor, por parte de un adulto, se ve agravado por la  relación de poder y autoridad. El abuso sexual también puede darse entre dos menores de edad.
  • Maltrato emocional o psicológico: hostilidad verbal crónica por medio de insultos, críticas o amenazas que atemoricen o humillen al menor.
  • Negligencia: exponiendo como el extremo el abandono de un menor, es el maltrato por omisión que atente contra la salud, seguridad y bienestar del niño. Podemos a su vez pensar en una negligencia física en la que no se satisfagan las necesidades básicas del niño como la vestimenta, el hogar, la higiene y la seguridad; negligencia médica donde no se brindan tratamientos adecuados al menor en su salud física y mental; la negligencia emocional donde no se le brinde afecto ni  soporte; y la negligencia educacional donde no se brinde la oportunidad de una crianza adecuada, ni acceso a la escolaridad.
El maltrato en la infancia en gran cantidad de casos afecta el desarrollo típico del niño, además de las lesiones consecuentes de agresiones físicas, someter a un niño a estrés crónico provoca secuelas y consecuencias a nivel anatómico, estructural y funcional. Actualmente se asocia al maltrato infantil con alteraciones importantes en el sistema nervioso central, el sistema endocrino y el sistema inmune.
Dentro del desarrollo en el niño se ven afectados dos procesos indispensables para el buen funcionamiento del cerebro estos son: la plasticidad neuronal y la mielinización; provocando inhibición en el desarrollo satisfactorio de las funciones cognitivas, motoras y sensoriales impidiendo la integración de la información.
SOMETER A UN NIÑO A ESTRÉS CRÓNICO PROVOCA SECUELAS Y CONSECUENCIAS A NIVEL ANATÓMICO, ESTRUCTURAL Y FUNCIONAL
Dentro de los efectos que puede provocar el maltrato en los primeros años de la infancia se destaca una alta mortalidad y morbilidad, padecimiento de retraso mental o parálisis cerebral (sobre todo en casos de agresiones físicas), déficits cognitivos o del lenguaje, trastornos del aprendizaje, problemas emocionales o del comportamiento, desnutrición grave (altamente relacionada con el abandono), vulnerabilidad a padecer psicopatologías a largo y mediano plazo. Los trastornos de mayor prevalencia vinculados al maltrato infantil son: depresión, ansiedad, conducta antisocial y oposicionista, trastorno por déficit de atención/hiperactividad, trastorno de estrés post traumático, trastorno de personalidad, esquizofrenia, conductas suicidas y autolesivas (Mesa-Gresa,Moya-Albiol; 2011).
Esta alta comorbilidad con trastornos mentales y  a su vez la variación de dichos trastornos que se presentan, hacen pensar al maltrato infantil como uno de los factores de riesgos más relevantes de padecer una psicopatología; es por esto que debería de tratarse como un tema urgente en agenda de prevención y promoción, para brindar herramientas a los niños víctimas de estos maltratos y a los adultos que padecen a consecuencia de  los mismos.
Debemos tener en cuenta que no todos los menores que sufren maltrato en los primero años de vida, experimentan consecuencias graves; esto tiene que ver con el tipo de interacción entre los factores de riesgo ambientales y el tipo genético ligado a patología. En este punto es indispensable hablar de la resiliencia; la vulnerabilidad de los niños que padecen maltrato están regulados por esta. Por resiliencia entendemos la adaptación positiva y un desarrollo óptimo a pesar de haber sido expuesto crónicamente a situaciones traumáticas o estresantes durante la infancia; estas características resilientes pueden ser un rasgo de personalidad y actúa como un factor protector frente a hechos adversos.
EL MALTRATO INFANTIL ES UNO DE LOS FACTORES DE RIESGOS MÁS RELEVANTES DE PADECER UNA PSICOPATOLOGÍA
Además de las características de personalidad que pueden servir como protección frente a la vulnerabilidad, también existen factores de riesgo del propio niño, de los padres o cuidadores, factores relacionales y factores sociales que apuntan a averiguar la causa del maltrato infantil a pesar de no estar presentes siempre en las situaciones de maltrato (OMS, 2016):
  • Las características presentes en el niño que aumentan la posibilidad de ser maltratado son: ser menor de cuatro años o ser adolescente, no haber sido un embarazo deseado o no cumplir con expectativas y metas familiares, ser discapacitado, llorar mucho o tener rasgos físicos anormales. Siempre debemos tener en cuenta que el niño se encuentra en la posición de víctima, y que de ningún modo es responsable de los hechos.
  • Los factores de riesgo que tienen que ver con los padres o cuidadores del niño son: tener dificultades para establecer un vínculo afectivo cuando el niño nace, no cuidar del niño, antecedentes propios de haber sufrido maltrato en la infancia, no tener conocimiento o tener falsas expectativas del desarrollo del infante, consumo de alcohol en exceso o de drogas, realizar actividades delictivas y tener dificultades económicas.
  • Dentro de los factores relacionales vinculados al maltrato infantil encontramos: problemas fisicos o psicologicos de algún familiar,  divorcio o violencia intrafamiliar, falta de vínculos con la comunidad y pérdida del apoyo de la familia extensa del niño.
  • Los factores sociales que se relacionan con el maltrato infantil son: las desigualdades sociales y el género, malas condiciones de vivienda, pobreza y desempleo, acceso al alcohol y a las drogas, políticas públicas insuficientes en prevención del maltrato infantil, pornografia, prostitucion y trabajo infantil; una mirada autoritaria de los padres que debilitan los derechos de los niños y habilitan culturalmente los castigos físicos y la rigidez relacionada con el rol de cada sexo; falta de políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas para evitar el sufrimiento de los niños sobre todo en grupos de población vulnerable.
Aún existen muchas deficiencias en investigaciones en maltrato infantil, sigue siendo un tema “tabú”, aunque existen programas actuales de prevención y es importante actualizarnos en el tema y capacitar sobre el mismo, porque como ya vimos no es una temática lejana al mayor porcentaje de la población y los resultados de la promoción y prevención son un beneficio para todos.
EL MALTRATO INFANTIL ES UN FENÓMENO MULTICAUSAL Y UNIVERSAL; QUE HACE DAÑO A LA VÍCTIMA Y TAMBIÉN A LA SOCIEDAD EN GENERAL
Dentro de las estrategias que podemos utilizar para prevenir el maltrato infantil encontramos: formacion a padres sobre una crianza en positivo centrada en valores, campañas de información públicas sobre las lesiones producto de negligencia o desconocimiento (ejemplo: sacudir a un infante, un juego muy común, puede terminar en un trauma craneoencefálico), capacitaciones en escuelas sobre los derechos del niño y campañas de prevención de abuso sexual. Cuanto a más temprana edad se realicen las intervenciones los resultados serán más óptimos y rápidos, tanto para el niño como para la sociedad (OMS, 2016).
Habiendo planteado una definición de maltrato infantil, las consecuencias en la vida adulta, los factores de riesgo, los factores de protección y estrategias de promoción y prevención; es importante concluir que el maltrato infantil es un fenómeno multicausal  y universal; que hace daño a la víctima y también a la sociedad en general, dado que donde hoy vemos un niño víctima, en el futuro, podemos ver un adulto agresor repitiendo el patrón. Debemos divulgar, instruir y educar a la población en general sobre esta problemática, generar conciencia y redes que puedan llevar a cabo estrategias específicas; poner en agenda de manera primordial los derechos de los niños y hacernos cargo, ya que cada uno desde su lugar puede sumar a que no existan más formas de violencia.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Entrevista a Jean Liedloff, antropóloga y autora del “concepto de Continuum”

Entrevista a Jean Liedloff, antropóloga y autora del “concepto de Continuum”

  publicado en: Varios crianza |  7
ClaraLa mayoría de las criaturas nacidas en Occidente viajan en cochecito, duermen en su cuna, lloran sin obtener el consuelo que reclaman… Padres e hijos nos separamos muy pronto, erróneamente convencidos de que estamos favoreciendo la independencia de los niños y nuestro bienestar.
La antropóloga Jean Liedloff convivió, durante los años setenta, con una comunidad de Venezuela (la tribu de los Yequana) y pudo observar una crianza de contacto continuo. Su famoso libro El concepto del continuum revela la importancia de lo que designa como fase en brazos y nos recuerda que actuar contra las expectativas naturales de la especie humana nos lleva a perder nuestro bienestar… y pasa factura.
Estamos tan alejados de nuestro instinto que convertimos en súper éxitos de ventas los libros que ofrecen métodos para enseñar a dormir a nuestros hijos, para poner límites, para aprender a comer… ¿Por un lado el conductismo y por el otro el continuum?
Jean Liedloff: En América, el doctor Ferber enseña a las parejas el sistema conductista para dormir a los niños. Les explica que después de cinco minutos de atender al niño, deben salir de la habitación. En la segunda ocasión deben separarse de él diez minutos, en la tercera, veinte minutos… Al cabo de unas noches, el niño aprendió él mismo a consolarse. Usar esta palabra, consolarse, es reconocer la miseria de este sistema, que cultiva la desesperación del niño: ya no espera que nadie se interese por él. Lo más trágico es que él no está enfadado con sus padres, porque cree que son como dioses, son todo lo que un hijo desea y necesita. Así pues, el niño siente que no es bueno, cree que no es como debería ser, que no es suficientemente amable o interesante. Este sentimiento perdura a lo largo de toda la vida en el interior de la persona.
El problema es que este método aparentemente funciona. Unos días después, si los padres han sido capaces de sufrir los lloros, el niño se duerme sin reclamar presencia constante. ¿Como se pueden prever las consecuencias?Claro que funciona, ¡porque el niño ya no llora!, pero cultiva la desesperanza. No hace falta esperar al futuro para hallar las consecuencias, las podemos observar en el presente. Si el niño ve que su lloro no funciona, que no le sirve de nada, pierde la esperanza. ¿Eso es lo que queremos para nuestros hijos? Si sufre, ¿no nos importa?

Nuestra sociedad tiende a creer que un niño que no llora es un niño bueno, que un niño que no reclama atención constante es un niño que se porta bien.Es un niño con el corazón roto. Probablemente es un niño que odia la sociedad. Un niño debería sentirse bienvenido y valorado. Entre nosotros, no hay casi nadie que se sienta así...

miércoles, 30 de marzo de 2016

Podemos hablar de niños ferberizados, estivillizados y compañía? ¿Qué pasa con estos niños cuando crecen? por Rosa Jové

"¿Podemos hablar de niños ferberizados, estivillizados y compañía? ¿Qué pasa con estos niños cuando crecen?
Según los estudios, hay aproximadamente un 20% de niños que no tendrán ningún trauma porque se les haya aplicado este tipo de método. Y un 80% que sí. Ése 20% existe.
Lo que nosotros hemos podido demostrar es que va en función de la edad. Estivill dice que el método no ha de aplicarse antes de los 7 meses de edad ni después de los cinco años. Cuanto más pequeño es el niño, más posibilidades tiene de traumatizarse.
En cambio, si coges a un niño de cinco años y le dices que tiene que quedarse sólo en la habitación y dormirse, el niño llorará pero no pasará miedo. Sin miedo, no se desencadena el mecanismo neuronal que haría que se traumatizara.
Por eso, este tipo de métodos indica que, después de los cinco años, no funciona. Y no funciona porque el niño ya no tiene
miedo. Seguro que no le gusta estar sólo en la habitación, pero es posible que no le de miedo. Es como si intentaras aplicarle el método a un adolescente. No funcionaría, porque no tendría miedo.

Otro factor determinante de futuras secuelas, además de la edad (relacionada con el miedo), es el pack que lo acompaña. Normalmente, la gente que compra este tipo de libros, también compra otros con títulos como “Espera”, “Aguantate”, “No lo toques, no lo abraces”, “Llévalo a la guarde a los 4 meses”, etc. Por eso, cuando llegan a consulta, no es que tengamos que desmontar el método Estivill, es que tenemos que desmontar
el pack entero.

En cambio, hay madres que han aplicado el método pero que han tratado al niño con respeto y con amor.
Por tanto, ¿el método Estivill tiene secuelas? Sí. 
¿Siempre? No. 
Y la gradación va en función de la edad de aplicación y del pack que lo acompaña. Creo que es importante realizar esta puntualización."

Rosa Jové, licenciada en Psicología y en Historia y Geografía y que está especializada en psicología clínica infantil y juvenil, en psicopedagogía y antropología de la crianza. Es especialmente conocida por su libro “Dormir sin lágrimas” y madre de dos hijos.

lunes, 1 de junio de 2015

5 Claves para hijos felices...

Los niños aprenden a ser felices a través de la educación que se les brinda en casa. Aquí te compartimos cinco sugerencias que te ayudarán a lograrlo.

1. Pensamientos positivos.  Los niños que crecen con un actitud positiva ante el mundo son más seguros y confían más en sí mismos. Las personas positivas controlan mejor su mente y las interpretaciones que ésta haga de la realidad. Son personas generosas y responsables; se deprimen menos y son muy queridos por sus amigos, familiares, etc.

2. Dile no a las etiquetas. Éstas limitan y perjudican el desarrollo de la identidad de los niños. “Eres un niño tonto” o “no sabes hacer nada”, son descripciones que predisponen al niño a moldear su actitud para encajar en este perfil. La mejor forma de desarrollar la felicidad en los niños es tratarlos como si fuesen lo que deberían ser para convertirlos en lo que potencialmente pueden ser.

3. Logros. Los niños son más felices si logran sus metas por sus méritos propios. Enséñale a plantearse metas y a que no le tema al fracaso. No hay que darles todo lo que pidan. Desde que nacen hasta la adolescencia, los niños sufren de “síndrome de niño insaciable”, donde sus actitudes desembocan en problemas de personalidad y conducta, provocando aislamiento, marginalidad e insatisfacción personal.
 
4. Independencia. Los niños se independizan el entorno paterno conforme crecen, esto potencia su autoestima en sí mismos. Deja que realice algunas sencillas actividades del hogar, de esta forma lo educas en la igualdad. Se trata de favorecer una correcta autonomía en el niño que le haga más feliz y más seguro.

5. Inteligencia emocional. Es muy importante que aprenda a controlar y regular sus emociones para resolver los problemas. Esto genera tranquilidad y armonía en el carácter de los pequeños. De esta forma los niños desarrollan su conocimiento individual personal, su identidad, su autoestima y determina en gran medida el éxito en la vida adulta.